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El Ejecutivo Surfista – CAPITULO 1: LA OTRA CIUDAD DE LA FURIA

El Ejecutivo Surfista – CAPITULO 1: LA OTRA CIUDAD DE LA FURIA

El Ejecutivo Surfista – CAPITULO 1: LA OTRA CIUDAD DE LA FURIA

 

“En medio de la dificultad, yace la oportunidad”  – Albert Einstein

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Jose Angel se lanzó frenéticamente al asfalto de la mañana caraqueña rumbo a su oficina en la Avenida Francisco de Miranda. Como era usual para él en esos días, el stress de llegar tarde y encarar a un jefe neurótico, adicto a la acción continua, le mantenía ansioso – eso, y las noticias de Cesar Miguel Rondón comentando las ultimas barbaridades del Presidente Hugo Chávez y su revolución a través de la radio FM 99.9  eran suficientes para fundirse con la realidad del momento externo:  una camioneta Cherokee color gris paralizada en el tráfico, ocho canales completamente detenidos, nada en la radio sino malas noticias.

Ahogado en el tráfico de la mañana. Jose Angel echó un vistazo a la valla publicitaria de Cerveza Polar, la cual le hacía recordar otra época cuando, a esta hora, estaría surfeando olas de 2 metros en la Punta de los Caracas. Correría olas hasta la media mañana para luego regresar a su estudio de arte y pintar  hasta la tarde. Una actividad freelance como profesor de inglés completaba una vida profesional y socialmente rica, sin stress, era una vida alegre.

Fines de semana eran dedicados a excursiones a las playas de Chirimena o Cuyagua donde se dormía en hamacas y se comía carne a la parrilla al aire libre mientras olas cristalinas rompían sobre un mar esmeralda bajo un cielo de cobalto azul. Era otra época, pensaba Jose Angel, mientras  introducía el CD  de Jack Johnson en el equipo de sonido suspirando.

La canción GONE daba un tono surrealista a la mañana.

Observando el caos del tráfico, Jose Angel reflexionó sobre el cambio de una vida bohemia de artista-surfista por una de trajes Armani, Viajes de Negocio, reuniones de venta y el ingreso necesario para llevar a su nueva familia a “un nuevo nivel”. Sonaba algo así como vender su fuerza vital por un puñado de dólares y una comisión del 4%.

Jose Angel estaba claro que había algo de este trabajo que le producía satisfacción, y era el hecho de tener la oportunidad de dictar seminarios de Estrategias de Ventas en diferentes países y tocar la fibra de profesionales de venta con sus experiencias. Cada vez que un participante le mostraba su agradecimiento por haber aprendido algo nuevo despertaba cada vez más el aprecio por su talento en diseñar y enseñar las distinciones necesarias para vender más y lograr una vida mejor. Había algo en la energía dentro de las salas de conferencia que inspiraba a Jose Angel a romper las reglas corporativas del formato establecido y hablar de su pasión por el éxito, la felicidad y el principio de certeza, siempre aprendiendo de los mejores vendedores en su magnífica obsesión por descubrir lo que realmente produce resultados para lograr una vida plena. La vida todavía era arte para Jose Angel, sólo que éste era un lienzo diferente.

El costo a pagar era alto, había que soportar la espada de Damocles de cuotas de venta cada vez más severas, un jefe avaro y compañeros de trabajo que no tenían los menores escrúpulos para acuchillear por la espalda con sus filosofías de What’s in it for me?: ¿Cuanto me gano yo con ese negocio?

8:15 a.m. y llegando tarde, a Jose Angel se le había pasado por alto el evento principal de ésta semana: la visita de Frank Skylar, Master Coach, Master Trainer y Chief Operation Officer de Communsinc International,  con sede corporativa en Los Angeles, California.  Esa leyenda del mundo de la Consultoría y el Entrenamiento que acuñó la frase: “acelera lo inevitable.”

En ese planeta personal, nunca encontraba un puesto adecuado para el auto. Mientras recorría el laberinto dantesco del estacionamiento en el sótano de la torre, se imaginaba bajando en espiral, sin rumbo, sólo por inercia. Desde hace tiempo el “quiero” se transformó en un “tengo”. “Tengo que llegar temprano”. “Tengo que vender”. “Tengo que sacar 5 en las evaluaciones”. Increíble como una palabra, transformaba por completo una experiencia.

Sabía que el jefe estaría molesto por su impuntualidad.  Mientras caminó por el Centro de Oficinas llamado El Cubo Negro, sede de la base principal de operaciones para Latinoamerica de Communisinc, el mundo parecía hostil y oscuro. Este era parte de la rutina matutina de Jose Angel, solo había que aguantar, abrir el paraguas y soportar el aguacero.

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Communisinc Latinoamérica tenía sus oficinas en el Penthouse de la torre C de la estructura de Metal, Vidrio y Concreto llamado el El Cubo Negro. Espacios abiertos, pisos de madera, y un diseño contemporáneo zen desplegaba la fuerza de ésta firma consultora internacional. Un gran salón de oficinas con más de 30 consultores eléctricos y acelerados, constantemente pegados a sus bluetooths y teléfonos inteligentes, negociando, vendiendo, pautando reuniones de negocio, vibrando con la energía motivada por poder, presión y avaricia completaban el cuadro.

Encima de ésta “pecera” de consultores, montados en oficinas de lujo, observaban la acción los Gerentes y Vice presidentes. Las oficinas de las esquinas eran destinadas a los chicos dorados, los hacedores de lluvia, como llamaban a los vendedores más exitosos.

Finalmente, la oficina de presidencia.

La persona que inventó el concepto de desplegar el éxito de forma física debe haber sido el mismo que diseñó la oficina de Daniel Chandler en el Cubo Negro de Caracas, Venezuela. Un gran Atrio que daba a un pasillo adornado con un gigantesco gato de bronce del artista Fernando Botero indicaba el camino hacia una enorme sala de conferencia equipada con tecnología de punta, pantalla de plasma de 52´, tecnología inalámbrica, módulos de teleconferencia y  por ultimo, una vista espectacular del Cerro El Avila. En total, 15000 pies cuadrados de intimidación corporativa total.

Jose Angel con sus esfuerzos había logrado un espacio de trabajo privilegiado con vista a la montaña, el imponente cerro que oxigenaba la ciudad.  Durante varios meses había meditado la posibilidad de independizarse, de realizar algo por si mismo, algo especial. Sentía como, al dictar los seminarios de Ventas y Comunicación, algo faltaba. Tanto producto enlatado no alcanzaba a producir el nivel de inspiración que quería lograr. Sabía, por experiencia que, aunque técnica era importante, lo que verdaderamente generaba ventas era otra cosa diferente, algo que no enseñaba Communisinc.

Communisinc, Internacional, la firma consultora en adiestramiento en ventas más importante del mundo mantenía un mismo método desde hace 25 años y ese proceso de inducción que producía millones de dólares al año era su vehículo de éxito. La firma reclutó un ejército de consultores entrenados rigurosa y severamente para dictar el programa llamado Liderazgo en Ventas Communisinc. Al principio, fue un logro gigantesco para Jose Angel, el haber logrado esa posición como International Training Consultant. Ahora lo que quedaba era un sabor amargo de haberse vendido por el 4% de comisión en dólares americanos, dejando atrás sus sueños. Aspirando a que el esfuerzo se tradujese en ese bono navideño, ese huesito que Chandler lanzaba a sus empleados cada año.

Un bono que a veces ni siquiera llegaba.

La esclavitud tiene diferentes formas y para Jose Angel, tenía la forma de una oficina en la Avenida Francisco de Miranda. Desechar la firma significaba tirar por la borda toda seguridad para su familia, las cuentas de las tarjetas de crédito, las cuotas de la camioneta, los viajes, la hipoteca. Dejar esto significaba atreverse a marchar hacia lo desconocido. El temor mantenía a Jose Angel atado a su realidad actual y como ocurre en muchas personas, éstas se encuentran más dispuestas a sufrir un mal tolerable que a enderezarse aboliendo los modos a los que se han acostumbrado.

La mañana tomó su curso habitual. Las llamadas en frío a clientes potenciales. La búsqueda de nuevos negocios, algo que Jose Angel hacía por inercia ya que había perdido desde hacía meses la pasión, la gasolina por lograr ese cierre con el cliente potencial. Últimamente su enfoque estaba dirigido hacia buscar una salida, una oportunidad, una excusa para dejar todo este mundo y dedicarse a realizar sus propios sueños. Pero, como lograr sus sueños si no sabía ni siquiera lo que quería?

La reunión con Chandler fue breve. Básicamente fue un interrogatorio acerca de cómo marchaban las ventas, claro que, al no ver resultados, esto hacía de Jose Angel un blanco fácil para tareas poco atractivas. En ésta oportunidad sería ir al aeropuerto a recoger a Frank Skylar, la visita corporativa, COO de Communisinc International, algo que tenía Daniel Chandler nervioso y emocionado desde hace días.
Esto no sería del todo malo para Jose Angel, ya que le permitiría largarse del ambiente de Communisinc y escaparse a la costa. Podría aprovechar el tiempo con Skylar, después de todo, era la leyenda que cerró el negocio de 20 millones de dólares con MCY desde su casa en Malibú!

“Sí,  bwana” murmuró Jose Angel para sí mismo, y con la misma agarró su maletín, su saco Armani y salió del Cubo Negro, rumbo al Aeropuerto Internacional Simón Bolivar, sintiendo con cada kilómetro, como el swiche comenzaba a pasar.

Fin del Capítulo 1.
La semana entrante:
Capitulo 2: La Llegada
Jose Angel aprovecha el retraso del vuelo para una buena sesion de surfing. Se sorprende al conocer la visita corporativa, algo comienza a cambiar.

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Fernando Celis

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